¿Estás pensando en cambiar tus lentes de armazón por unos lentes de contacto? Antes de elegir unos, asegúrate de elegir los adecuados para el uso que les darás y tus necesidades. Hoy hablaremos de algunos distintos lentes y sus diferencias:

Lentes de contacto rígidas

Este tipo de lentes son de menor tamaños que los lentes blandos. Al ser más duros son más resistentes, duraderos (de 6 meses a 2 años) y su mantenimiento es muy sencillo. Los lentes de contacto rígidos están indicados para errores refractivos que requieren potencias cilíndricas o esféricas altas, logrando su corrección de manera más precisa que las lentes blandas.

Lentes de contacto blandos

Son actualmente de los lentes más cómodos y de fácil adaptación. En este tipo de lentes existen desechables, reusables o de uso prologando. Los lentes de contacto blandos son perfectos para personas con estilos de vida activos, y las más indicadas para deportistas.

Lentes hídricos

Como su nombre lo indica tiene una parte de la lente rígida y el anillo más blando. Sin ideales en casos en los que la curvatura de la córnea tiene una forma irregular, como es el caso del queratocono, o si el usuario tiene algún tipo de problema con las lentes permeables al gas.

Lentes bifocales o multifocales

las lentes de contacto bifocales tienen dos prescripciones en la misma lente: para visión de cerca y de lejos, mientras que las lentes multifocales, cuentan con un amplio espectro de visión en cada lente para ver correctamente en cualquier distancia.

Lentes monovisión

Son lentes específicas con prescripciones distintas: una para visión de lejos y otra, para lectura.